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En Villa Mella conviven las celebraciones de los congos y de la Iglesia


 EL PADRE ABRAHAM APOLINARIO ASEGURA QUE LAS ACTIVIDADES SE DESARROLLAN SIN CHOQUES, DEJANDO SU ESPACIO A CADA QUIEN.



Al preguntarle sobre el comportamiento de los feligreses y los practicantes de esta religiosidad popular, donde la iglesia tiene el programa ‘‘Espíritu Santo, dador de vida’’, el padre Abraham Apolinario expresa, ‘‘nosotros iniciaremos la novena el sábado 26 para que la Cofradía tenga su espacio cultural el viernes 25. Lo que existe es una especie de convivencia, en el parque estarán tocando, por un lado, pri-prí, salves y por otro lado congos, sin ninguna interferencia’’.
La única interferencia que pudiera existir sería un ‘‘disco lay’’ que se instala en una de las calles del parque, lo que afectaría mucho la actividad. Respecto a las casas licoreras, expresó que existe un rechazo público de la comunidad y de la misma Iglesia.
La Cofradía o Hermandad del Espíritu Santo o de los Congos de Villa Mella está integrada por los músicos, bailadores y personas que cumplen con la ceremonia que se realizan en la Hermandad.
El Rey de la Cofradía es Juan Pío Brazobán, la cual heredó de sus padres. El Capitán y Jefe es Sixto Minier, tocador del instrumento membranófono ‘‘congo mayor’’.
Esta manifestación cultural primero cumple con la iglesia, con la fiesta en honor al Espíritu Santo y en el mes de octubre con Nuestra Señora del Rosario; también está presente en ritos funerarios de sus cofrades, especialmente en el noveno día de la muerte, en el cabo de año y en el banco.

El Cabo de Año

Contrario a la ceremonia de ‘‘los nueve días’’, en la cual el ‘‘túmulo’’ o altar se prepara dentro de la casa y se tocan los congos sin bailar nadie, en el Cabo de Año se prepara el túmulo afuera, frente a la casa y mientras los dolientes están dentro, los tocadores de congos están en la enramada que se preparó para ese fin, tocando, mientras las parejas bailan hasta que anochece, que es cuando se realizan los últimos toques y se quita el túmulo para despedir al difunto, hasta cuando se celebre el banco, que es otro ritual.
El año pasado asistimos a un Cabo de Año en memoria de Fabián de Paula Minier, nieto de Sixto Minier y observamos que los dolientes prepararon el túmulo con papel crepé morado y blanco, con la fotografía del difunto, algunas imágenes de santos y otros enseres propios de la ceremonia. Nicolás Lorenzo de los Santos fue el que hizo el responso.
Dominga Minier, madre del difunto, junto a la esposa de Sixto, Juliana Vinicio de Minier, permanecieron dentro de la casa, recibiendo el pésame de los asistentes, hasta que finalizó el rito.
Antes de hacer los ‘‘despojos’’, quitando el túmulo y quemando el papel crepé, Nieves Graciano y Celeste Martínez bailaron el ‘‘Cumbá’’, que es el último toque de congos para quitar el túmulo y dar por terminado el ritual.

El Banco

El Banco es otro rito que se efectúa cuando el difunto cumple tres, cinco o siete años de fallecido. Es un ceremonial parecido al Cabo de Año, pero en éste los familiares, que están en una habitación, al finalizar el ritual salen a bailar con los ‘‘toques de la viuda’’, significando que ya se pueden quitar el luto.
Hace unos veinte años estuvimos en un Banco, donde las dolientes, vestidas de blanco y con un paño en la cabeza, salieron de la habitación donde estaban recluidas para participar en el final del ritual. Bailaron y una de ellas lo hacía ‘‘poseída por la difunta’’.
Al final de esta ceremonia, los dolientes comenzaron a dar gritos, recordando a su familiar fallecido, pero satisfechos de haber cumplido lo que prometieron. A partir de ahí se quitaron el luto y se reintegraron a la vida normal.
En estas manifestaciones nunca falta la comida y las bebidas alcohólicas, principalmente para los músicos y los bailadores.

El baile de los congos

Este ritmo sólo se baila en la comunidad de Villa Mella y zonas aledanas. Es de coreografía libre y las parejas lo ejecutan sueltas de las manos.
La mujer comienza el baile sola para incentivar al hombre a que la acompañe. Las parejas se van sustituyendo. Cuando el hombre quiere sustituir al que está bailando le da un toquecito en el hombro, como señal de que salga, contrario a la mujer que enfrenta a la que está bailando. Al entrar, juntas dan una vuelta de derecha a izquierda y la que queda bailando gira de nuevo sobre sí misma, quedando de frente a su pareja, la cual da vuelta y contravuelta.
Cuando la mujer baila con falda ancha se la sube un poco con ambas manos. Si tiene una falda estrecha o un pantalón debe buscar un pañuelo, bufanda o un cordón y colocárselo detrás, a nivel de la cintura, agarrado con ambas manos.
Los instrumentos que acompañan a este baile son el congo mayor o palo mayor, el conguito (palo menor o alcahuete), las maracas y el instrumento propio de este baile: la canoíta, que hace el papel de la clave y pertenece al grupo de los idiófonos o instrumentos de frotación, el cual marca el ritmo en los bailadores.


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Publicado en Listín Diario el 26 de mayo del 2001
  





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